La investigación básica avanza muchas veces por caminos cuyo destino todavía se desconoce. Un descubrimiento sobre un mecanismo biológico, una nueva propiedad de un material o una investigación sobre el comportamiento humano pueden tardar años en encontrar una aplicación concreta. Sin embargo, sus resultados pueden contener respuestas a problemas sociales que aún no tienen solución. Identificar ese potencial y construir las condiciones para hacerlo realidad es uno de los retos que la Unión Europea está incorporando a sus políticas de investigación e innovación.
Para los investigadores que trabajan en ciencia básica, este planteamiento amplía las posibilidades de aplicación de su conocimiento. La innovación social permite conectar resultados científicos con necesidades de la ciudadanía, los servicios públicos y las organizaciones sociales, incluso cuando no existe una expectativa inmediata de comercialización.
La cuestión consiste en encontrar el vínculo entre lo que la investigación ha descubierto y aquello que la sociedad necesita resolver.
De la investigación científica a la respuesta social
Conviene distinguir tres momentos que, aunque relacionados, responden a objetivos diferentes. El primero es la generación de conocimiento: una investigación produce evidencias, métodos, datos, modelos o nuevos descubrimientos. El segundo consiste en identificar qué aplicaciones potenciales podrían derivarse de esos resultados. El tercero llega cuando ese conocimiento se incorpora a una solución que responde a una necesidad social y demuestra su utilidad en un contexto real.
Esta última fase es la que permite hablar propiamente de innovación social. Puede materializarse en un nuevo servicio, una herramienta, un protocolo de actuación, una metodología educativa o un modelo organizativo que mejore las condiciones de vida de determinados colectivos.
Pensemos en un grupo científico que investiga sensores de calidad del aire. Su trabajo puede dar lugar a dispositivos capaces de medir contaminantes a bajo coste. Sin embargo, el alcance social de la investigación dependerá también de cómo se utilicen esos datos. Si asociaciones vecinales y ayuntamientos participan en un sistema de seguimiento de la contaminación para identificar zonas con mayor exposición y orientar actuaciones urbanas, el resultado adquiere una dimensión que trasciende el desarrollo tecnológico.
La Unión Europea incorpora el impacto social a sus políticas de investigación
Esta perspectiva tiene un recorrido creciente en las políticas europeas. Desde las primeras iniciativas de Science and Society, en 2001, hasta el actual enfoque de Investigación e Innovación Responsables (RRI), la relación entre ciencia y sociedad ha ido adquiriendo mayor presencia en el diseño de los programas de investigación.
La RRI propone que los actores sociales participen durante todo el proceso científico, desde la definición de las preguntas de investigación hasta la validación de sus resultados. Ciudadanía, administraciones, organizaciones sociales y empresas pueden contribuir a identificar necesidades, anticipar consecuencias y valorar la utilidad de las soluciones.
En este contexto, Horizon Europe sitúa el impacto entre los elementos que articulan sus proyectos. Su metodología contempla una trayectoria que conecta los resultados científicos con su difusión, explotación y comunicación, hasta alcanzar beneficios científicos, económicos y sociales.
El programa también establece nueve Key Impact Pathways para realizar el seguimiento de las contribuciones de la investigación europea. Entre sus ámbitos figuran la generación de conocimiento, la ciencia abierta, la respuesta a las prioridades políticas y la adopción de resultados por parte de la sociedad.
Qué instrumentos europeos pueden financiar estas iniciativas
El marco europeo ofrece distintas vías para conectar investigación e innovación social. La elección dependerá de la naturaleza del conocimiento disponible, el grado de madurez de los resultados y el problema que se pretende abordar.
Las cinco Misiones de la UE constituyen uno de los espacios donde esta relación adquiere mayor visibilidad. Sus objetivos para 2030 abarcan la adaptación al cambio climático, el cáncer, las ciudades climáticamente neutras, la salud de los suelos y la restauración de océanos y aguas. Todas combinan investigación, participación ciudadana, innovación y actuaciones sobre territorios concretos. El programa de trabajo 2026-2027 ya permite anticipar oportunidades para 2027.
El Clúster 2 de Horizon Europe, dedicado a Cultura, creatividad y sociedad inclusiva, ofrece otra vía para investigadores interesados en cuestiones como las desigualdades, la inclusión, la transformación económica y social o el desarrollo del capital humano. Su planteamiento también favorece la colaboración entre disciplinas STEM y ciencias sociales y humanidades (SSH), una asociación que permite incorporar la dimensión humana a proyectos de base científica y tecnológica. La convocatoria 2027 ya está programada en el nuevo programa de trabajo 2026-2027, con apertura prevista el 13 de mayo y cierre el 23 de septiembre de 2027.
Para quienes ya cuentan con una ayuda del Consejo Europeo de Investigación (ERC Starting, Consolidator, Advanced o Synergy), las ERC Proof of Concept Grants merecen especial atención. Estas ayudas, dotadas con 150.000 euros y una duración de dieciocho meses, permiten estudiar el potencial comercial o de innovación social de los resultados obtenidos en proyectos financiados por el ERC. Son una opción especialmente interesante cuando existe un descubrimiento científico y todavía es necesario comprobar qué posibilidades de aplicación puede ofrecer. La convocatoria ERC Proof of Concept 2026 tuvo dos fechas de corte, la última el 17 de septiembre.
También existen otras alternativas. El EIC (por ejemplo, EIC Accelerator) apoya innovaciones disruptivas y de alto riesgo, mientras que European Innovation Ecosystems trabaja en la conexión entre agentes, territorios y estructuras de innovación. Por su parte, la European Social Innovation Competition ofrece reconocimiento y oportunidades de visibilidad, colaboración y validación para iniciativas que abordan retos sociales.
Cada instrumento responde a objetivos y condiciones diferentes. Por eso, antes de preparar una propuesta conviene comprobar el encaje real entre los resultados científicos, el alcance de la iniciativa, los requisitos de la convocatoria y sus plazos.
Cómo diseñar un proyecto que conecte ciencia e innovación social
El punto de partida debería ser el conocimiento generado, no una solución predeterminada. Antes de plantear el desarrollo de una aplicación, un dispositivo o un servicio, el investigador necesita identificar qué problema podría ayudar a resolver su trabajo y qué evidencias respaldan esa relación.
La identificación de los destinatarios también condiciona el diseño. Un proyecto de innovación social requiere incorporar a quienes conocen el problema desde su experiencia y pueden participar en la aplicación de los resultados. Asociaciones, organizaciones del tercer sector, administraciones locales, servicios públicos, cooperativas y usuarios finales pueden aportar perspectivas que difícilmente aparecen en un planteamiento exclusivamente académico.
La cocreación debe comenzar durante el diseño de la iniciativa. Incorporar a los usuarios cuando el desarrollo ya está terminado reduce las posibilidades de adaptar la solución a sus necesidades reales. Los Living Labs, los proyectos piloto y los procesos participativos permiten probar propuestas en entornos concretos y recoger evidencias sobre su funcionamiento.
A partir de ahí, el investigador necesita construir una ruta de impacto. En una propuesta europea hay que explicar cómo llegarán los resultados a sus destinatarios, quién podrá utilizarlos y qué ocurrirá cuando termine la financiación. La difusión científica, la comunicación pública y la explotación de resultados deben responder a objetivos definidos. En este último ámbito pueden contemplarse acuerdos con administraciones, incorporación a servicios públicos, licencias, formación o modelos de gestión replicables.
La evaluación también debe reflejar esta orientación. Las publicaciones y las patentes siguen aportando información sobre el rendimiento científico, pero conviene complementarlas con indicadores que permitan conocer los cambios producidos: servicios mejorados, personas beneficiarias, reducción de desigualdades, decisiones públicas respaldadas por evidencias o soluciones adoptadas en otros territorios.
Los obstáculos que conviene anticipar
El recorrido desde la investigación hasta la innovación social presenta dificultades que deben contemplarse desde la planificación. Las diferencias entre los tiempos de la investigación y los de las organizaciones sociales pueden complicar la colaboración. También pueden aparecer limitaciones presupuestarias para financiar la experimentación, dificultades para mantener la participación ciudadana o problemas para integrar los resultados en estructuras públicas ya existentes.
La continuidad merece una atención particular. Una solución puede funcionar durante la ejecución de un proyecto y desaparecer cuando termina la financiación europea. Para evitarlo, es necesario prever quién asumirá su gestión, qué recursos permitirán mantenerla y qué organizaciones tienen capacidad para incorporarla a su actividad.
La sostenibilidad de los resultados debe formar parte de la propuesta desde el principio, junto con las condiciones necesarias para adaptar la experiencia a otros contextos.
Prepara tu investigación para dar el paso hacia la innovación social
Si trabajas en investigación básica y consideras que tus resultados pueden contribuir a resolver un problema social, el primer movimiento consiste en revisar el conocimiento que ya has generado, identificar una necesidad concreta y localizar a los agentes que podrían participar en su aplicación.
En SACSIS te ayudamos a evaluar el potencial de tus resultados, identificar las oportunidades de financiación europea y diseñar una estrategia de impacto, explotación y comunicación adaptada a tu investigación. Contacta con nuestro equipo para valorar las posibilidades de tu proyecto y definir una hoja de ruta que conecte tu conocimiento científico con las necesidades de la sociedad.
