Durante años, la presencia de investigadores jóvenes en las redes científicas europeas ha sido más una cuestión de buena voluntad que de obligación contractual. Se les invitaba a participar, se valoraba positivamente su inclusión, pero pocas veces condicionaba la aprobación de un proyecto. Esa lógica cambia por completo en la Open Call 2026 del programa COST (European Cooperation in Science and Technology), que introduce un requisito que no admite ambigüedades: al menos el 40% de quienes figuren como proponentes en cada propuesta deberán ser investigadores jóvenes e innovadores, la categoría que el programa denomina Young Researchers and Innovators, o YRI por sus siglas en inglés.

Hasta ahora, la participación de perfiles junior se recomendaba y se premiaba en la evaluación, pero ninguna convocatoria anterior la había convertido en condición de elegibilidad. A partir de esta edición, quien coordine una red sin alcanzar ese porcentaje sencillamente no podrá presentar su propuesta, por sólida que sea desde el punto de vista científico.

Qué es en realidad una COST Action

Conviene aclarar, antes de entrar en las novedades, qué financia exactamente este instrumento, porque suele confundirse con los proyectos de investigación al uso. Una COST Action no paga salarios ni experimentos ni equipamiento de laboratorio: financia la creación y el mantenimiento de redes de investigadores que comparten un mismo desafío científico, sufragando reuniones, estancias cortas en otros centros, escuelas de formación y actividades de difusión. Cada Action se extiende durante cuatro años y dispone de un presupuesto indicativo de unos 150.000 euros el primer año y en torno a 180.000 euros anuales en los tres siguientes, lo que arroja un total aproximado de 690.000 euros por red a lo largo de su ciclo de vida.

A diferencia de Horizon Europe, donde cada convocatoria viene acotada por un Work Programme con topics muy definidos, COST funciona bajo un esquema bottom-up: son los propios investigadores quienes proponen el tema, sin restricción temática alguna. Esa apertura explica en buena medida por qué el programa atrae cada año un volumen de propuestas que desborda con creces las plazas disponibles. En la anterior convocatoria, la OC-2025-1, se presentaron más de 50.000 proponentes y la tasa de éxito no llegó al 7,5%, una cifra que deja claro que cumplir los mínimos exigidos está lejos de garantizar la financiación.

Las fechas que no conviene perder de vista

El calendario de esta edición ya está fijado. La plataforma e-COST, a través de la cual se gestiona todo el proceso, abrió el plazo de presentación el 31 de julio de 2026 al mediodía, y el cierre está previsto para el 28 de octubre de 2026.

El número de redes que finalmente recibirán financiación ha crecido de las 70 previstas inicialmente a 80, una ampliación que debería traducirse en una tasa de éxito algo más holgada respecto a la convocatoria anterior.

Un solo billete por investigador

Otra de las novedades que va a obligar a repensar estrategias es la limitación de la participación individual: en esta edición, cada persona solo puede figurar en una propuesta, ya sea como Main Proposer o como Secondary Proposer. Hasta ahora era habitual que investigadores con buena red de contactos aparecieran respaldando varias iniciativas a la vez, una práctica que diluía su compromiso real con cada una de ellas y que, de paso, dificultaba la entrada de nuevos coordinadores. La restricción de 2026 obliga a decidir con antelación en qué propuesta se participa, lo que a su vez exige que los coordinadores verifiquen con cuidado la disponibilidad de cada persona antes de sumarla a la red, algo que en convocatorias pasadas se dejaba a menudo para el final.

El anexo técnico se muda a la plataforma

También cambia la forma de redactar la propuesta. El Technical Annex, que hasta ahora se elaboraba como documento aparte y se subía después a e-COST, se completa esta vez directamente dentro de la propia plataforma. La ventaja es que el sistema controla en tiempo real que no se sobrepasen los límites de extensión y bloquea la presentación si detecta incumplimientos formales, lo que debería reducir los errores de última hora que en el pasado dejaban fuera propuestas por motivos puramente administrativos.

Quién puede sumarse a una red

Para ser elegible, una propuesta necesita reunir participantes de al menos siete países miembros de pleno derecho o cooperantes de COST, y al menos la mitad de esos proponentes debe proceder de los llamados Inclusiveness Target Countries, la lista de países con menor intensidad investigadora donde el programa quiere fomentar activamente la participación. Ahí entran naciones como Portugal, Grecia, Polonia, Rumanía, Ucrania o Turquía, entre otras casi treinta, y conviene revisar la lista actualizada en la web oficial antes de cerrar la composición de la red, porque puede variar de una convocatoria a otra.

Qué significa ser YRI

La definición que maneja COST para considerar a alguien investigador joven es más flexible de lo que su nombre sugiere. Entra en esa categoría quien haya defendido su tesis doctoral hace menos de ocho años contando desde la fecha del cierre de la convocatoria, así como quien todavía esté cursando el doctorado. La edad de referencia, menor de 40 años, funciona más como criterio orientativo que como límite estricto, siempre que se cumplan las condiciones ligadas al doctorado.

Los datos de convocatorias recientes muestran que este colectivo ya representaba el 42% de los participantes en el conjunto de Actions activas, aunque solo ocupaba el 15% de las posiciones de liderazgo y presidía apenas un 17% de las redes.

Lo que deben tener claro quienes preparan una propuesta

Para quien se plantee coordinar una Action en esta convocatoria, el orden de prioridades cambia respecto a ediciones anteriores. Antes de escribir una sola línea del anexo técnico conviene cerrar la composición de la red, verificando que ningún participante potencial esté ya comprometido en otra propuesta y que se cumplen tanto el umbral de países ITC como el 40% de YRI. Solo entonces tiene sentido entrar en la plataforma e-COST para redactar el contenido, siempre con un ojo puesto en los límites de extensión que el propio sistema impone.

Con una tasa de éxito que ronda el 8% incluso tras la ampliación a 80 plazas, cumplir los requisitos mínimos sirve para no quedar descalificado, pero no para ganar. Lo que de verdad será importante enfocarse en la propuesta es que haya un desafío científico bien planteado, una red que demuestre complementariedad real entre sus miembros y, esta vez con más peso que nunca, un plan concreto para que los investigadores jóvenes no figuren solo en el listado de proponentes, sino en el centro de la toma de decisiones.

En SACSIS te ayudamos a preparar la mejor propuesta para la COST Actions 2026, ponte en contacto con nosotros para tener una oportunidad real de éxito.

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